WABI-SABI; La belleza de la imperfección

El Wabi-sabi también se puede ver reflejado en la forma de vida de muchos japoneses, que buscan la tranquilidad, la armonía y la simplicidad.

Se sabe que la inspiración inicial proviene de las ideas sobre simplicidad, naturalidad y aceptación de la realidad que se encuentran en el taoísmo y el budismo Zen, basado en la contemplación de la naturaleza y la aceptación de su continuo ciclo de vida.
A mediados del siglo XV y principios del XVI, el primer maestro del Wabi-sabi que se tiene constancia, es el monje zen llamado Murata Shuko. En aquellos años la ceremonia del té se había convertido en un pasatiempo para la alta sociedad, donde utilizaban utensilios relacionados con el té fabricados en el extranjero. Sin embargo, Murata Shuko se oponía a la moda y utilizaba utensilios de fabricación local siempre que le era posible, consiguiendo así, el comienzo del Wabi-sabi en la estética del té.

Wabi-sabi es un término estético japonés que describe un tipo de visión estética basada en «la belleza de la imperfección». Se convirtió en la filosofía de vida de la élite u aristocracia, que pasó a utilizarse como estilo de vida. Se cree que los primeros artistas que aplicaron esta filosofía fueron los pintores de la escuela de Kano, que utilizaban una técnica que consistía en pintar texturas de papel y telas con escenas de la naturaleza, de forma que se conseguía una sensación de tres dimensiones.

Es una estética difícil de definir pues no se centra en una forma concreta, en una corriente concreta o en una ideología. Puede ser una forma de arte, una filosofía de vida, una forma de pensar o un estilo de vida. El Wabi-sabi es una estética en constante evolución, que cambia con el tiempo y las circunstancias. Se puede decir que el Wabi sabi es la estética de la madurez, de la sabiduría, de la humildad y de la tranquilidad. Se caracteriza por la simplicidad de sus formas, por la ausencia de adornos innecesarios, por la utilización de materiales naturales y por la sencillez de los objetos o la escena.

La Modernidad tiene una visión lógica y racional, su producción es en serie/modular, orientado al futuro y cree en el control de la naturaleza romantizando la tecnología y haciendo que la gente se adapte a la máquina. Las formas geométricas son precisas con formas y bordes definidos, los materiales son artificiales y pulidos que acaban necesitando mantenimiento. La materialidad perfecta es un ideal de belleza y se caracteriza por ser frío y eterno.

En cambio, el Wabi sabi tiene una visión del mundo más intuitiva que intelectual, su producción se basa en pieza única/variable, orientado al presente y cree en la incontrolabilidad fundamental de la naturaleza, romantizándola y haciendo que la gente se adapte a ella. Las formas son orgánicas, los materiales son naturales y toscos, se acomodan a la degradación y al desgaste sin necesitar mantenimiento, porque la corrosión y la contaminación les da más expresión. La materialidad imperfecta es el ideal de belleza y se caracteriza por ser cálido, con un tiempo para cada cosa.

Es un estilo de vida que se podría definir con dos palabras: sencillez y humildad. La verdadera belleza no está en lo perfecto, porque en realidad la perfección no existe. Es una visión del mundo tal y como es, sin la intención de moldearlo para acabar creando algo que sea artificial e irreal.

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