LO QUE ES Y LO QUE CREEMOS QUE ES.

En el libro VII de la “República” (514a-516d), Platón presenta su conocido mito de la caverna, que intenta ser una metáfora “de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación”. Esto significa que además de exponer su teoría del conocimiento, también tiene implicaciones en otros ámbitos como el de la ontología, la antropología, la ética o la política, siendo esta última la finalidad principal de su obra más importante.

En esta metáfora, Platón describe un mundo subterráneo, una caverna en la que unos prisioneros se encuentran encadenados e inmóviles de forma que solo pueden ver el fondo de la cueva. Detrás y sobre ellos, hay un fuego que la ilumina, y más arriba, un camino con una pared en medio, por el que van pasando diferentes individuos que hablan, animales, árboles y distintas cosas artificiales, etc… pero como la pared está en medio, los prisioneros solo pueden ver las sombras y escuchar el eco de sus voces, y piensan, erróneamente, que esa es la realidad. La caverna, representaría el mundo físico.

Pero un día, uno de los presos se libera y sale al exterior. Al mundo inteligible. Y al salir, al ver por primera vez la luz, sus ojos le duelen, porque nunca antes había visto el sol. Esto simbolizaría el esfuerzo y la ascensión en el camino del conocimiento, a través de la educación.

El sol, representaría la idea de Bien, la más importante de todas, que identifica con la idea de justicia, de amor, de belleza e incluso con Dios. Más tarde, regresa a la caverna a liberar al resto de los prisioneros.

Con todo esto…

lo que debemos sacar en claro, es que siendo conscientes de nuestra existencia y manteniendo nuestra esencia, siendo responsables de lo que somos y lo que queremos ser, debemos coger aquellos caminos que consideremos y adaptarnos a cualquier tipo de cambio que pueda manifestarse. Ya que, quizás, ese cambio que no esperábamos sea la clave para poder alcanzar la meta que tanto deseábamos pero no sabíamos bien cómo. Y, ¿quién nos niega que efectuando un cambio radical en ese camino también podemos llegar a la misma meta y quizás de una mejor manera? No lo sabemos, por eso es mejor desatarse de las creencias de uno mismo, sin prejuicios, comprobarlo con nuestros propios sentidos y así saber si debemos continuar por ese camino o volver a construir otro.

Despégate de las creencias impregnadas. Las creencias sin comprobación son aquellas que más daño han provocado al ser humano y por consecuencia al planeta. Y lo más grave es que es las palabras como; “Yo creo que…”, “pienso que…” en vez de quedarse en un vana reflexión con posibilidad de comprobación, han cogido tal fuerza e importancia que se han convertido en hechos, pero en hechos irreales y ficticios sin valorar su efecto a corto, medio y largo plazo. Las primeras civilizaciones cultivaron la creencia de que la tierra era plana y los griegos fueron los primeros en hablar de una superficie esférica, siendo una de las primeras pruebas -concepto importante en este apartado; prueba- que presentó Aristóteles (384-322 a.C.) al darse cuenta de que la sombra que se proyectaba sobre la luna en un eclipse era curva.

La primera persona que pudo medir la Tierra fue Eratóstenes, que en el siglo II a.C. mediante un estudio de las sombras proyectadas en Egipto calculó el perímetro de la Tierra con un error del 3%. Desde entonces, está claro que la Tierra era esférica.

Con todo esto, sin adentrarnos en las posteriores teorías de Colón o Magallanes (que, por cierto, erróneas gracias a diferentes comprobaciones posteriores), debemos entender e interiorizar que a la hora de llevar a cabo un proyecto, una idea o lanzar una frase, debemos ser consecuentes con la diferencia entre lo que creemos por lo que somos y lo que realmente es o puede ser. Las valoraciones empíricas siempre nos mostrarán un camino más real y seguro que las creencias.

Realiza encuestas, analiza gráficas, compara opiniones e infórmate sobre aquello que creas para convertir esa creencia en prácticamente una afirmación. Y aunque extrapolemos el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, donde nos expone que siempre existirá un margen de error incontrolable, nosotros intentaremos que ese margen sea el menor posible.

Existe una cantidad colosal de situaciones donde las creencias nos provocan inseguridad mientras que las afirmaciones nos originan seguridad y aplomo. Muchas veces no cruzamos una esquina o visitamos un país porque creemos que hay algún mal acechando para nosotros. Pero fijaos si seremos necios que a pesar de observar diariamente cuántas personas visitan dicho país y cruzan esa esquina, somos incapaces de hacerlo porque creemos y pensamos, a pesar de la realidad demostrada, que a nosotros sí va a ocurrirnos algo dañino.

Convirtámonos en filósofos y seamos escépticos en la mayoría de situaciones que podamos. Comprobemos por nuestra cuenta aquello que creamos para poder afirmarlo y siempre estimemos la mayor cantidad de opiniones respetables a la hora de crearnos una valoración “definitiva”.

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